Encuentra las 7 diferencias: El acoso en la calle no es lo mismo que el acoso en la carretera


Hace poco empecé un viaje por Bélgica y Holanda para ayudar con la organización del Encuentro de Nómadas que se celebra este fin de semana en Ámsterdam, en el que daré una pequeña charla y donde estrenaré el tráiler de un documental que estoy escribiendo.

 

Pues bien. Resulta que, en mi primera mañana en Bruselas, sufrí acoso callejero por parte de tres hombres distintos, cada uno de una nacionalidad y aspecto totalmente dispares. Al primero le pregunté por una calle y se dedicó a seguirme un buen rato, preguntándome si tenía novio y si necesitaba uno. El segundo me bloqueó el paso diciendo burradas mientras yo caminaba mirando un mapa. El tercero se me acercó mientras yo tomaba una foto, me empezó a hacer preguntas incómodas y acabó agarrándome la muñeca, a lo que tuve que responder desasiéndome por la fuerza.

 

En los tres casos el barrio donde me encontraba no era conflictivo, por lo que el acoso me pilló completamente desprevenida y sin consciencia previa de peligro a mi alrededor.

 

Al día siguiente tenía que viajar a Ámsterdam y quería que la forma de hacerlo supusiera un reto. Así que me planté, bastante nerviosa, en una carretera de la región belga de Amberes con un trozo de cartón en el que había escrito a rotulador “AMSTERDAM” e hice auto-stop sola por primera vez en mi vida. A los diez segundos (literal) apareció un coche y el conductor me hizo aspavientos sonriendo para que me subiera. Yo tenía pensado apuntar su matrícula, conversar con él antes de entrar al coche y en definitiva aplicar todas esas medidas de seguridad que había estado memorizando como una loca, pero al primer contacto supe instintivamente que no había peligro y me subí sin más. En este caso la desproporción miedo/realidad se dio de forma contraria: mientras en la calle yo caminaba desprevenida y los ataques me pillaron por sorpresa, en la carretera tenía todas las alertas activadas y al final no ocurrió nada.

 

Entonces, si el acoso es fortuito y depende de la suerte, ¿qué importa si se da en un sitio o en otro? ¿Cuál es la diferencia? ¿No deberíamos ser siempre cautelosas y ya está?


Ahí ando, camuflada como Wally entre algunos participantes del Encuentro de Nómadas (Ámsterdam).
Ahí ando, camuflada como Wally entre algunos participantes del Encuentro de Nómadas (Ámsterdam).

 

Bien. Ya seas hombre o mujer, imagina que estando de viaje llamas a tu madre o a tu padre y dices una de estas dos cosas:


- Oye, que me voy a dar un paseo por el centro de Bruselas.

- Oye, que me voy a subir al coche de un desconocido para viajar de Bélgica a Holanda.

¿A cuál responderían con preocupación? Exacto.

 

Porque, mientras la segunda opción implica riesgos lógicos y evidentes, la primera no debería suponer ningún peligro.

 

Un coche es un espacio privado. Al entrar en un espacio privado, estás aceptando unos riesgos que sabes que pueden existir porque es un entorno que tú no controlas, que pertenece a otra persona. Todos entendemos que el auto-stop puede ser peligroso tanto para hombres como para mujeres (aunque evidentemente más para nosotras) y, por lo tanto, es razonable tener la guardia en alto por si algo amenazador ocurre. Y cuidado, con esto no quiero decir en absoluto que si se da una agresión la auto-stopista tenga la culpa por "haberse puesto en riesgo" (ya se culpa bastante a la víctima en los casos de violencia machista, gracias) - sólo indico que es un caso que, aunque raro, puede esperarse. Es decir: hay riesgo, por lo tanto es lógico que haya cautela y cierto miedo.

 

En cambio, una calle es un espacio público. Pagado, mantenido y vigilado con los impuestos de todos. Es una zona de tránsito diaria, máxime si está situada en el centro de una ciudad como Bruselas. Recorrerla a plena luz del día no debería entrañar ningún riesgo. Entonces, ¿por qué la realidad es otra? Parece que, en este caso, el equilibrio entre el riesgo que debería implicar una situación y el que realmente implica resulta bastante desproporcionado.


Jeanneke Pis, la hermana del Manneken Pis, expresando su opinión sobre el acoso
Jeanneke Pis, la hermana del Manneken Pis, expresando su opinión sobre el acoso


No se trata de que el acoso en la calle sea más grave que el acoso en la carretera. No, el acoso es acoso, se produzca donde se produzca, y es intolerable en cualquier circunstancia. Pero el hecho de que haya riesgo de acoso en un espacio público legitima y normaliza el miedo de las mujeres en ese espacio público. Es lógico tener miedo al hacer auto-stop por puro instinto de supervivencia, pero éste debería estar totalmente fuera de lugar en las calles. Porque resulta que, cuando el acoso se da en un espacio público y es además parcialmente tolerado por la sociedad (“eres una exagerada”, “eso no es acoso”, etc.), se convierte en un problema colectivo, un problema de todos.

 

La cuestión de cómo cambiar esto varía según nuestra situación. En el caso de las mujeres, como ya expliqué en una entrevista que me hicieron para Stop Street Harassment, una posible opción es no dejar que el miedo nos detenga en los espacios públicos y cuestionar su raíz en todos los demás. Por eso tal vez habría que reabrir las preguntas de hasta qué punto es justo que una mujer sienta miedo en una situación concreta, y luchar para que la respuesta a éste deje de ser "si te asusta, no lo hagas".


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Comments: 1
  • #1

    top essay writing service (Tuesday, 19 September 2017 08:08)

    Thank you very much for writing such an interesting article on this topic. This has really made me think and I hope to read more. Wonderful article, thanks for putting this together! This is obviously one great post. Thanks for the valuable information and insights you have so provided here.