¿Deberíamos dejar de escribir sobre viajes?

 

La semana pasada una persona dejó un comentario muy impactante en la versión en inglés de mi último artículo. Fue Sameer, un palestino con un mensaje que no me pude quitar de la cabeza en todo el día. Esto es lo que escribió:

 

"Esto suena increíble... Ojalá yo pudiera hacer lo mismo, pero no puedo. El problema con vosotros, los viajeros, es que sois indiferentes a las vidas y restricciones de otras personas. Intentáis animar e inspirar a gente para que viajen y exploren y sigan vuestras huellas. Y sé que esto es una experiencia esencial que te cambia la vida. Pero sólo si eres un privilegiado europeo o americano con un pasaporte fuerte que te permite hacer todas estas cosas, quedándose fuera aquéllos cuyos pasaportes son tan débiles que no pueden ir a ningún sitio sin tener que pedir visados y rellenar montones de papeleo y requerimientos restrictivos que no se consiguen fácilmente.

 

Leer este tipo de blogs y ver películas y leer libros sobre viajes no es edificante sino descorazonador, es como un cuchillo clavado en el corazón al saber que no puedes hacer algo así porque un político lo ha decidido. Yo vivo en Palestina y no puedo expresar cómo lucho cada día por quitarme de la cabeza la idea del suicidio para poder seguir el transcurso del día de forma normal, pero luego quedo con mis amigos y se ponen a hablar de lo aburridas que son sus vidas porque no pueden viajar y explorar y tener aventuras, la idea vuelve hasta el día siguiente, cuando la misma lucha vuelve a empezar. Así que no sé si este tipo de historias "inspiradoras" son en realidad buenas, más bien son malas y perjudiciales, hasta que vivamos en un mundo justo y tengamos igualdad para todos sus ciudadanos debemos parar estas inspiraciones.

Gracias."

 

Éste no era mi primer contacto con este tema en particular, pero sí fue, desde luego, el más devastador emocionalmente hablando. Así que decidí dedicar mi próximo artículo a examinar de cerca los privilegios que conlleva la posibilidad de viajar y a buscar una respuesta a esa pregunta: ¿Deberíamos, en efecto, dejar de escribir sobre viajes?

 

¿Cuántos de estos objetivos son alcanzables según el lugar en el que vives? Asheville, NC, EE.UU. (Nov. 2014)
¿Cuántos de estos objetivos son alcanzables según el lugar en el que vives? Asheville, NC, EE.UU. (Nov. 2014)

 

El pasado mes de julio acudí a y ayudé a organizar el primer Encuentro de Nómadas en la ciudad de Ámsterdam. Durante el cierre, uno de los organizadores (Maks) subió al escenario y dio un pequeño discurso sobre el privilegio del que nosotros, como viajeros, disfrutábamos sólo por estar ahí sentados, siendo parte del evento. Habló sobre el hecho de que viajar, que ha sido para bastantes de nosotros el mayor descubrimiento de nuestras vidas, constituye una posibilidad negada rotundamente a muchos, y una trágica decisión forzada para otros tantos. Cuando terminó de hablar, hubo un par de segundos de silencio. No es fácil enfrentarte de sopetón a tus privilegios sin sentirte culpable. Después hubo un aplauso.

Viajar por placer implica, efectivamente, un privilegio. Claro está que existen distintos niveles que no tienen por qué depender siempre de la zona que estemos explorando - yo, por ejemplo, lo tengo más fácil en general que una persona transexual de color, pero también lo tengo más difícil que un hombre blanco heterosexual. En cualquier caso, estas diferencias de privilegio pertenecen al mismo grupo de personas que podemos viajar libremente a prácticamente cualquier sitio del mundo sin muchas preocupaciones burocráticas. Algunos son más aventajados que otros, pero todos estamos en posesión de un pasaporte y de la posibilidad de ir donde nos dé la gana, sólo porque nos da la gana. Y somos nosotros los que publicamos fotos increíbles en Facebook, los que vemos el lado bueno del camino, los que, como indicó Sameer, escribimos artículos inspiradores en blogs. Somos los viajeros afortunados, y aun así, a veces parece que se nos olvidan las responsabilidades que nuestra buena fortuna lleva consigo, sólo porque nos creemos que nuestro público se encuentra en el mismo estatus social a nivel global que nosotros.

 

En mi caso, lo que busco al escribir sobre viajes es compartir lo que esta experiencia significa para mí para que, tal vez, otras personas en las mismas circunstancias se animen a hacerlo y de este modo también sus vidas mejoren de alguna forma. El descubrimiento de que al leer uno de mis artículos alguien se había sentido de la forma que tan crudamente describía Sameer constituyó un duro golpe y me hizo plantearme dejar de escribir sobre este tema. Pero entonces recordé el mensaje de Maks en Amsterdam sobre el viaje responsable y me di cuenta de que tal vez había una opción más útil, más lógica, un aspecto de esta forma de vida que tendemos a ignorar - la importancia de hacer un esfuerzo por entender las luchas de la gente dondequiera que vayamos, la diferencia entre visitar un país y ayudar a mejorar sus comunidades, la consciencia de nuestro propio privilegio y la elección de usarlo como una herramienta para ayudar a que otros lo tengan también, y así hacer que el concepto de privilegio acabe desapareciendo. Eliminar los placeres de viajar no ayudará a que otros los tengan, pero tal vez, si nos convertimos en viajeros responsables, activos en vez de pasivos, conscientes y solidarios, existe la posibilidad de marcar una diferencia. La pregunta es: ¿cómo?

 

Mercadillo de Bruselas. ¿Cuántos de estos hombres estarían lejos de su casa contra su voluntad? Julio 2015.
Mercadillo de Bruselas. ¿Cuántos de estos hombres estarían lejos de su casa contra su voluntad? Julio 2015.

 

Hay algo que nunca ha llegado a gustarme de algunos blogueros de viajes, y es su absoluta convicción de que viajar los convierte de alguna manera en personas "superiores" a las demás, como si hubieran hallado un sentido de la vida que no puede ser cuestionado. El daño que infringe este punto de vista es que a veces elimina la humildad de la forma de escribir de los autores y los convierte en viajeros socialmente pasivos, quienes a la vez motivan a otros jóvenes privilegiados a explorar el mundo sin pararse a pensar en las luchas de sus gentes. Yo estoy de acuerdo con que el estilo nómada de viajar puede ser una forma directa y muy impactante de entender a los seres humanos en un sentido más amplio, y que supone un desafío a la forma de vida que la sociedad occidental siempre nos ha inculcado (estudiar, graduarse, conseguir trabajo, trabajar de 9 a 5, casarse, tener hijos, comprar una casa, etc.), pero elegir esta opción no hace a nadie superior, simplemente implica distintas responsabilidades. No pasa de ser el descubrimiento de otro camino que tu vida privilegiada te ofrece y que no era tan evidente como la "convencional". Y es estupendo y necesario hablar sobre ello - al fin y al cabo, gracias a algunas personas que lo hicieron, yo misma encontré el coraje para empezar a viajar. Los escritores de artículos inspiradores para audiencias privilegiadas siguen siendo necesarios, pero no debemos olvidar la otra cara de la moneda. Tal y como yo lo veo, tal vez no se trate de dejar de usar las herramientas con las que contamos, sino de cambiar la forma en que damos uso de ellas.

 

De modo que tal vez la respuesa a cómo convertirnos en viajeros responsables sea más sencilla de lo que creemos. Probemos a abrir los ojos ante lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y escribamos sobre ello. Grabémoslo. Mostrémoslo. Tú, que has tenido la suerte de nacer con voz, puedes elegir hacer visibles los problemas que a veces quedan enterrados bajo las llamativas fotos de viajeros aventureros. Y, te dediques o no a escribir o a grabar, puedes en cualquier caso remangarte la camisa y preguntarte qué puedes hacer para mejorar el lugar que estás visitando. Si cierro Revolution on the Road hoy mismo, Sameer va a seguir sin ser capaz de salir de su entorno. Pero si un viajero privilegiado lee esto, tal vez cuando llegue a áreas difíciles como Palestina sea más consciente de este particular aspecto del sufrimiento de sus gentes y tendrá más posibilidades de echar una mano. Y nosotros, los que escribimos, debemos ser humildes y responsables con lo que publicamos, sabedores de que viajar no hace de nadie alguien superior, sino más privilegiado, y de que podemos elegir usar ese privilegio para ayudar a mejorar un poco la vida de otras personas. De modo que tal vez la pregunta correcta no sea "¿Deberíamos dejar de escribir sobre viajes?" sino "¿Deberíamos cambiar la forma en que escribimos sobre viajes?"

 

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Comments: 4
  • #1

    Marina (Wednesday, 04 November 2015 12:44)

    Muy buena reflexión... creo que todo viajero consciente del mundo en el que vive llega a ella de un modo u otro.
    En cuanto a la pregunta del título, en mi opinión la respuesta es "no". No hay que dejar de escribir sobre viajes, aunque quizás hay que mejorar el contenido de lo que se escribe... hace pocos días alguien me decía en mi blog que el turismo destruye lugares, lo cuál es cierto. Deberíamos dejar de viajar por eso, o deberíamos crear un turismo sostenible?
    A lo que me refiero es que quizás la solución no esté en dejar de escribir sino en escribir cosas que lleguen a los demás no solo para animar a la gente a viajar sino para generar cambios y crear consciencia...
    Tengo un post en mi blog, "De humanos e inhumanos en el camino", en el que comento que quizás es responsabilidad de los viajeros privilegiados el ver más mundo, ser más conscientes, y transmitir esos aprendizajes... devolver el aprendizaje individual de forma colectiva, y creo que muchos blogs de viajes pueden hacer eso. Otros muchos no, pero hay de todo ahí fuera.

  • #2

    Revolution on the Road (Wednesday, 04 November 2015 12:49)

    Gracias, Marina. Estoy de acuerdo contigo, y es cierto lo que dices de que después del "no" a esa pregunta hay que responder a otras mil preguntas hasta encontrar el equilibrio. Voy a cotillearte el blog para leer el artículo que mencionas, tiene buena pinta esa última reflexión :)

  • #3

    Elena (Wednesday, 04 November 2015 17:51)

    He leído con atención el post y la respuesta de Marina, tengo que decir que lo he hecho con gusto. Gracias a las dos. Durante años (muchos) me hice infinidad de preguntas sobre lo que implica viajar y el modo de hacerlo, sobre el impacto que produce en nosotros como personas y sobre la huella que dejamos en el camino. Echo infinitamente de menos esos desplazamientos voluntarios o no, que hice durante mi juventud. No, no hay que dejar de viajar ni de escribir sobre viajes, pero... ¿Como escribir sobre una experiencia que te cambia la vida? No creo que exista una receta mágica, tiene que ser VERDAD muy VERDAD. A cada uno de los lectores le influirá de manera diferente según sean sus circunstancias y su momento vital. Nunca llueve a gusto de todos, eso ya lo sabemos y sin embargo nadie duda de que la lluvia es buena. Yo nunca escribí sobre mis viajes, aunque quizá ahora mismo de una manera u otra lo este haciendo. ¿por que digo esto? porque el viaje mas difícil al que se enfrenta el ser humano es interior y es ahí, en el interior de cada uno de nosotros donde podemos y debemos cambiar las cosas. La humildad, la empatía y el respeto, son sin duda excelentes puntos de partida. Podemos "escribir" nuestro día a día con la frivolidad del que describe solamente lo que ocurre en la cubierta del trasatlántico en el que viajamos o podemos bajar a las bodegas, a las salas de maquinas y viajar con los que allí trabajan porque su "viaje" sera muy diferente del viaje cuatro plantas mas arriba. Aunque todos estemos en el mismo barco, aunque todos viajemos hacia el mismo sitio ( ya sabemos donde, no me quiero poner trágica) no todos lo haremos con igual "comodidad". Todo cambio que se produzca en nuestro interior, modificara la huella que dejemos a cada paso

  • #4

    Revolution on the Road (Monday, 09 November 2015 11:13)

    Gracias, Elena, me ha encantado la forma de expresar esa idea. Es precisamente esa "verdad" de la que hablas lo que yo echo de menos e muchos blogs de viajes en los que sólo vemos lo bonito, lo vistoso, lo atractivo. Cualquiera que haya viajado con poco dinero sabrá que, aunque nos empeñáramos en viajar con los ojos cerrados, inevitablemente hay momentos en los que la faceta más dura de la realidad se planta delante de una y es ahí cuando la/el viajera/o decide ignorarla o darle visibilidad/ayuda. Gracias por compartir esto aquí, he disfrutado mucho leyéndote.