La casa más rota de Nueva Orleans

Nueva Orleans, Louisiana

 

Básicamente, estoy viviendo en una comuna hippie.

Llamo a la puerta de un edificio bajo, alzado sobre el nivel del suelo para evitar inundaciones, de paredes descorchadas. Me abre un tío que es el doble exacto de Jon Snow pero con más cara de pirado.

"Hello, Sam?"
"No, he's upstairs..."

Por detrás aparece una mujer de pelo corto recogido en una coleta, robusta y vestida de sport. Me invita a entrar. La primera estancia es un espacio lleno de polvo, sin apenas muebles, con libros viejos esparcidos sobre una mesa destartalada. No hay puertas, sólo plásticos clavados a los marcos de las puertas. Las paredes están desnudas y consisten en vigas de madera. Algunas tienen grietas e incluso agujeros. (...)

La siguiente estancia es la cocina. Un grupo de cinco personas se apelotonan en un lado, todos con ropas y pelo sucio, devorando pegotes de pasta en boles de plástico. En la pared opuesta se extiende una mesa con distintos alimentos, una pequeña nevera y una máquina de hervir agua. No hay pila.

Me ofrecen un bol de pasta. No hay tazas limpias, así que bebo de mi cantimplora. Jon Snow está sentado a mi lado. La mujer me explica que los platos se friegan en la bañera, por turnos. Ah, y tampoco hay agua caliente.

 

Son todos chicos menos una chica de rastas pelirrojas y ojos verdes. El que parece ser su novio tiene media cabeza rapada y rastas en la otra mitad. Está sentado en una silla de ruedas y me pregunto si será minusválido, pero no, la silla es un asiento más. El tercer chico tiene gafas de pasta rectangulares, media melena y boina, y sus ojos son muy intensos, muy saltones y claros. Los tres viajan juntos. (...)

Terminamos de cenar y acompaño al falso tullido al baño, a lavar los platos. (...) El baño es minúsculo y una de las paredes tiene un agujero gigantesco que lo conecta con el cuarto de al lado. Lavamos los platos con unas esponjas guarras y jabón, pero se nota que la grasa sigue ahí. El chico es muy simpático. Se llama Charlie. Me explica que quiere formar un circo ambulante para poder viajar permanentemente. Yo le hablo de mi temporada en el circo. Nos llevamos bien enseguida.

 

(Días más tarde, después de que Charlie y sus amigos se fueran, de tener varias malas experiencias en esa casa y de volver al piso de Jack para ducharme y descansar)

 

Desperté esa mañana en el piso de Jack y me invadió el desasosiego. No quería volver a la casa, no quería pasar la Navidad así. Jack se puso a hacer la maleta para volver a casa con su familia, y yo estaba ahí sentada, viéndole prepararse para ese reencuentro que yo cada vez ansío más. Afuera llovía otra vez y me ahogaban las imágenes de mamá, papá, Alicia, los abuelos, los tíos, todos cenando en casa en Nochebuena mientras yo comía pasta de un bol mal lavado en un zulo sin ventanas, rodeada de extraños. No quería, no quería.

 

Agarré mis cosas y salimos. "Come to Jackson with me!", me había dicho Jack anoche, pero me lo había tomado con una cortesía y no le había dado importancia. Sin embargo, la idea volvió a emerger en mi cabeza. Según cerraba la puerta de la furgoneta, con villancicos sonando en la radio, sentí una oleada de morriña y miedo, como el primer día de los campamentos de verano cuando era niña. ¿Era mucho abusar llamar a Marc? Él me había dicho que podía volver a su casa de Jackson cuando quisiera y sería genial pasar la Navidad con él.

 

"Ésta es la primera Navidad que no paso con alguien a quien quiero", le había dicho a Jack horas antes. ¿Era una cobarde por desertar mi plan inicial? Es cierto que quería experimentar más la casa derruida, es cierto que es una lección valiosa (...) pero no tengo que hacer algo que sé que me va a hacer sentir mal, y no me refiero al agua fría o a la suciedad, sino a no tener una mano amiga, alguien a quien decir: "qué alegría pasar este día contigo". Eso era lo que yo necesitaba, eso exactamente. Es curioso cómo incluso las necesidades más básicas están supeditadas a la necesidad de afecto.

 

"Do you think I could... call Marc and see if I can spend Christmas with him?"

"Of course! I already told you, come to Jackson with me!"

 

Me dio un vuelco el corazón y algo se encendió en mí, una luz repentina. (...) Nos estábamos acercando a la casa y yo tenía que decidir, una vez más. (...) Decidí escuchar a mis entrañas. Aquella luz me había hecho muy feliz y estaba claro que lo que quería era ir a Jackson. No me hacía más noble quedarme en ese hoyo, ni menos hipócrita sabiendo que lo que quería era irme.

 

Lo llamé. (...)

 

"I'm going to Jackson!" Quería reírme de alivio, a carcajadas. La presión en mi pecho desapareció y respiré hondo, entusiasmada. Menos mal. Menos mal.

 

Me bajé de un salto frente a la casa, recogí mis cosas (llenas de polvo y apestando a humedad), me despedí y me largué. Me dio un poco de pena Sheen (Jon Snow), el loco que habla solo, cuando le dije que me iba. Su cara expresaba algo parecido a la tristeza y me dio un abrazo muy fuerte, pero no sé qué estaría pasando por su cabeza.

 


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Comments: 3
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