#BlackLivesMatter, la lucha obrera y un queso robado

 Nashville, Tennessee

 

Fuimos al West End, frente a un McDonald's, donde estaba convocada la manifestación. Había alrededor de 30 personas con carteles y tambores, y los coches les pitaban al pasar, mostrando apoyo. Bern enseguida empezó a hablar con la gente. Yo me puse a grabar y a hacer fotos. Estaba encantada de estar viviendo aquello. Al rato apareció una marcha de unos 100 estudiantes pidiendo justicia por los asesinatos de Michael Brown y Eric Garner. Cortaron la calle unos minutos y nuestro grupo se les unió. Fue muy repentino e intenso, muy poderoso. Los coches pitaban y un hombre incluso salió fuera del suyo con las manos en alto de forma simbólica. Fue brutal. Después la marcha siguió y nosotros nos quedamos hasta que el grupo se disolvió.

 

(...)

 

Cuando llegamos a la universidad, su amigo... ¿Will? Cómo se llamaba... bueno, no se llama Will, pero le voy a llamar así porque le pega. Will se ofreció a enseñarme el Divinity Building, que es donde se estudian las religiones. Me cuenta que va a ser pastor, aunque fue criado como católico.

"¿Y por qué no estudias para ser cura católico?"
"Me gustan demasiado las mujeres".

Ah, pájaro.

Nos juntamos con unos amigos y de pronto Stella mira el móvil y grita: "¡Bern dice que hay comida en la biblioteca!" Vamos para allá corriendo y nos encontramos con el catering más elitista y delicioso del universo. El hall estaba lleno de viejos trajeados y mujeres con perlas en las orejas. Y zampamos como si no hubiera un mañana y nos metimos entre pecho y espalda un par de vasos de vino. Antes de salir, un pez gordo se puso a hablar con Will y por el rabillo del ojo pude ver cómo Bern se deslizaba disimuladamente hasta la mesa, agarraba un queso entero y lo envolvía en una servilleta. Contuve una sonrisa. Salimos, camino de la segunda manifestación.

En ésta había mucha más gente y fue mucho más intensa.

 

"We can't survive on a $7.25!"

"What do we want? 15! And when do we want it? Now!"

"We work, we sweat, put $15 in our check!"

 

Estas consignas se acabaron mezclando con consignas relacionadas directamente con los sucesos de Ferguson y Nueva York:

"Please don't shoot me dead, I've got my hands above my neck!"

"Hands up, don't shoot!"

 

Pensé que igual a algunos no les haría mucha gracia la mezcla, pero dio mucha emoción a la marcha. Paramos el tráfico un par de veces y los manifestantes, la mayoría negros, danzaban y cantaban a voces, porque la revolución también es celebración, y mantuvieron los ánimos arriba durante las casi dos horas que duró aquello. Yo perdía de vista a Bern constantemente, porque él iba hablando hasta con las piedras y yo iba pendiente de grabar y tomar fotos. Al final hubo un acto en el que todos se tumbaron y guardaron silencio durante un minuto.

 


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